martes, 9 de diciembre de 2008

Tajo y laguna Quiulacocha



Esta es la foto que mas me gusta. No se cuan poco le habrían pagado al cerreño de poncho, y hasta quizá haya posado por el puro placer de eternizar su imagen, pero sé que su anonimato lo hace parecer el cerreño desconocido que, con frió y al atardecer, dejando de lado los problemas de la vida, mira con extrañeza e incomodidad como se hace un hueco gigante donde antes sus antepasados caminaban dueños de sus tierra: ¿Por que maldición del destino, hoy, trabajamos para otros bajo las tierras en las que nuestros antepasados gozaban y se entristecían libremente?
Después de tanto mineral que se ha "exportado" durante décadas, y viendo las calles como son y la ausencia de agua potable -y la contaminación, para que recordarla-, me parece que el que ha salido perdiendo, incluso hoy, es el cerreño de a pie. Lastima.